-¿No eres tal vez un poco grande para mear delante de desconocidos?
- Mi padre dice que si un árbol se cae en medio del bosque y no hay nadie que pueda oírlo entonces no hace ruido.
-Sí, sí, conozco esa historia, y creo que tu padre tiene razón, pero es que aquí si hay alguien que te ve.
-¿Quién?
- Estoy yo.
- Bueno ya, pero si no estuviera usted no habría nadie, así que es lo mismo, ¿no?
- Pero estoy yo.
- Pero usted está porque estoy yo, porque si nadie pudiera verla, usted no estaría y como yo he meado de espaldas, yo no podía verla por lo que usted no estaba, por lo que no había nadie.
- Mmm... Pues yo te puedo asegurar que mientras meabas yo estaba aquí.
Ya... Pero yo como estaba de espaldas no puedo asegurarlo así que es su palabra contra la mía. Empate eh. ¿Quién se lo iba a decir? Todo bien entonces.
-La verdad es que no me importa que hayas meado delante de mí. Supongo que sólo quería decirte que resultaba una situación extraña.
Iscla.
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3 comentarios:
me visualizan ciertos aspectos cotidianos de un par de seres sociales que proponen un viaje hacia las visualizaciones que uno, por su capacidad de atribuirlas y sentarse a observarlas pasan desapercibidas...
muy bueno maga... exitos siempre..
camino por camino...
salud
jjaj
yo no creo en esa historia del ruido, aunque no haya nadie, hace ruido igual !!!
las situaciones no suceden desde el observador, sino desde quienes la provocan...
saludos
Entonces pacita, tú nunca podrás ser mi mujer.
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