El umbrella, el sombrero, la canica, si bien saltan y saben adormecer, también caen y nos dejan perecer. Ciertamente los brazos cierran el paso a la hostilidad, esa que se afloja en una rima una semilla dificil de levantar.
se tejen
solas,
como las gaviotas que trenzan el aire al volar. Flores, flores flojas,
flores
rotas,
flores también hay para olvidar.
svelez
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